
Ite inflammate omnia
Seleccionado para II Premio de Arte Juan José Bellapart 2024-
Óleo sobre lienzo, 15x20
Un color profundo, intenso, danza entre la sangre y el fuego, envolviéndonos en la eterna dualidad entre el dolor y la esperanza, una esperanza que se alza tímida desde las cenizas. Este proceso destructivo recuerda al concepto "Ite inflammate omnia" ("Id y quemad todo"), donde el fuego no solo destruye, sino que abre camino a un renacimiento inevitable. El carmesí se erige como el protagonista visual que da forma a la narrativa. Vibrante, palpitante, no es solo un color: es una herida abierta que arde, una llama que consume el alma y, en el mismo instante, susurra la promesa de un nuevo amanecer. Las llamas, tan implacables como inevitables, abrazan a la flor de amapola, ese antiguo símbolo de la muerte y la resurrección, desintegrándola en un éxtasis de rojo abrasador, fundiéndola con el fuego, que no conoce piedad, pero sí destino, y se convierte en el motor visceral que guía hacia un destino más allá de lo evidente, donde el fuego no es solo el fin, sino el principio.